jueves, 16 de mayo de 2013

[Just Read]: La casa de las bellas durmientes - Yasunari Kawabata



La casa de las bellas durmientes - Yasunari Kawabata

"Quizás fuera un consuelo para un anciano melancólico sumergirse en recuerdos de mujeres de un pasado remoto que ya no volverían, ni siquiera mientras acariciaba a una belleza a la que no lograría despertar. Eguchi se sintió invadido de un cálido descanso que tenía algo de soledad."

La casa de las bellas durmientes sobresale en la obra de Yasunari Kawabata por su perfección formal. Comienza con la visita del viejo Eguchi a una casa secreta gobernada por una mujer ordinaria y práctica que, al final, como él mismo, revelará su esencia inhumana. En ese burdel, el protagonista, de sesenta y siete años, pasa varias noches junto a los cuerpos de jóvenes vírgenes narcotizadas. A la vez que admira el esplendor de las figuras dormidas, rememora su relación con las mujeres: su esposa, su madre, su amante, sus hijas...
Erotismo, lujuria masculina, vejez y violencia se entretejen en esta fulgurante novela breve que amalgama, como es típico en la obra del Premio Novel de Literatura, motivos tradicionales de la estética japonesa con temas modernos en ambientes casi irreales. Magnífica pero profundamente perturbadora, La casa de las bellas durmientes es una escalofriante meditación sobre la sexualidad y la muerte.

"Breve, bella y profunda, La casa de las bellas durmientes deja en el ánimo del lector la sensación de una metáfora cuyos términos no son fáciles de desentrañar." Mario Vargas Llosa

Lo primero que me llamó la atención de esta obra (a parte de ser una obra de un autor japonés) fue su portada. Es muy bonita y sus colores me llaman la atención. Me transmiten paz e inspiración.

Lo segundo que me gustó fue que no tenía muchas páginas, por lo que iba a ser una lectura que no llevaría mucho tiempo y podría combinar perfectamente con otras lecturas.

Y lo tercero, y muy importante: su sinopsis. Es chocante. A mí me hizo preguntarme: ¿qué le lleva a un hombre a ir a un burdel donde duerme con chicas narcotizadas?... Y te surge la duda morbosa de saber qué ocurre realmente en esa casa... Son estas cosas que parece que sólo los japoneses escriben sobre ellas. Por ahora, de las pocas obras de autores japoneses que he leído, todas tienen unas sinopsis curiosas, por no ser algo a lo que podamos estar acostumbrados a leer en occidente, y además, por ser siempre historias profundas, con mucho trasfondo psicológico, personal, de los claros y las oscuridades de la mente... Una lectura casi filosófica.

La historia se divide en varios capítulos. En cada uno de ellos conoces la experiencia de Eguchi cada vez que visita la casa de las bellas durmientes. Conocemos lo que siente, lo que vive, y sobre todo, lo que le evoca estar al lado de la chica narcotizada. Así, descubrimos los pensamiento de un hombre mayor, viejo, pero que aún no se siente viejo en el plan de viejo senil. Es un viaje al recuerdo de las mujeres que marcaron su vida a través de lo que la joven con la que comparte cama durante una noche le transmite, llegando a ser una meditación explícita sobre la sexualidad y la muerte, muy presente en la obra tanto por la preocupación de Eguchi ante la muerte (por ser mayor) como por la de las jóvenes que cada noche se someten a una droga que las deja insensibles durante más de 12 horas al día, para que sean como muñecas vivientes que compartan las noches de solitarios "abuelos".

Comparto totalmente la frase con la que Mario Vargas Llosa define la obra: "la sensación de una metáfora cuyos términos no son fáciles de desentrañar." Sobre todo por lo difícil de desentrañar. No es una lectura ligera que lees y lees y no te hace pensar. Ahora, tampoco es que sea una lectura farragosa en la que no entiendas nada y tengas que andar retrocediendo y releyendo cada frase para entender algo. 

Sin duda me ha gustado. Y me sorprendió el final. Cuando lo acabas ves un rayo de luz en esa metáfora poco fácil de desentrañar y empiezas a entender algo más. Merece la pena leerla por lo que se trata, por disfrutar de otro estilo de escritura y por probar las obras y la pluma de Yasunari Kawabata si, como yo, aún no lo habías hecho. 


6 comentarios:

  1. Aunque seguramente sea una buena obra, no me atrae demasiado la verdad. Me recuerda un poco a Mis putas tristes, de García Márquez...
    Besines,

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    1. Ahora que lo dices, es posible que se le de una ire al de Gabriel García Marquez. Lo único que recuerdo es que ése intenté leerlo y no pude pasar de la 3ª página... no sé si fue por la historia, por la forma de escribir o porque también quizás no fuese el momento. Al menos, con Yasunari Kawabata no me he pasado. SAludos

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  2. Es un libro precioso que tiene una doble lectura. Una durante y otra tras haberlo terminado... cuando hilas
    Besos

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  3. Hola! Me gusta bastante tu blog, veo que eres amante de la lectura japonesa. Pasaré mucho más de vez en cuando.
    Un besito, buena reseña.

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    1. Me alegro que te guste y que decidas pasarte. Además de lectura japonesa, como podrás comprobar, también hay muchas más cosas. Lo que más me gusta es leer un poquito de todo. YO soy así: no me decido por algo al 100%, prefiero picar un poco de aquí y otro poco de allá y formar un gran mix a mi gusto ^^ SAludos

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