viernes, 17 de mayo de 2013

[Just Read]: La fórmula preferida del profesor - Yoko Ogawa



La fórmula preferida del profesor - Yoko Ogawa 

«Una historia de amor, amistad y transmisión del saber...»
Auténtico fenómeno social en Japón (un millón de ejemplares vendidos en dos meses, y otro millón en formato de bolsillo, película, cómic y CD) que ha desatado un inusitado interés por las matemáticas, este novela de Yoko Ogawa la catapultó definitivamente a la fama internacional en 2004. En ella se nos cuenta delicadamente la historia de una madre soltera que entra a trabajar como asistenta en casa de un viejo y huraño profesor de matemáticas que perdió en un accidente de coche la memoria (mejor dicho, la autonomía de su memoria, que sólo le dura 80 minutos). Apasionado por los números, el profesor se irá encariñando con la asistenta y su hijo de 10 años, al que bautiza «Root» («Raíz Cuadrada» en inglés) y con quien comparte la pasión por el béisbol, hasta que se fragua entre ellos una verdadera historia de amor, amistad y transmisión del saber, no sólo matemático…

Como dice en su postfacio el profesor León González Sotos, «asistimos al emocionado ajetreo, de venerable filiación platónica, entre la anónima doméstica, el también —¿innombrable?— Profesor y el pupilo Root. Entre idas y venidas, tareas caseras y cuidados piadosos a su muy especial cliente, éste va desvelando las arcanas relaciones numéricas que los datos cotidianos más anodinos pueden encerrar.»

Ésta es mi segunda lectura de esta autora. La primera ya os la comenté aquí. Como ya dije, seguí con ganas de querer más de esta autora y entonces me decanté por una obra de la que ya había leído reseñas anteriormente, sobre todo el año pasado, cuando empecé en el mundillo de los blogs literarios.

Además de la autora, me gustó la sinopsis, y sobre todo que el profesor fuese de matemáticas. Ésto lo hacía doblemente interesante: 1) porque parece que siempre hay un miedo terrible hacia las matemáticas, que son aburridas y no se puede escribir algo entretenido sobre ellas (cosa incierta), y 2) porque las matemáticas están presentes en mi casa y tenía curiosidad por saber qué tal estaba la historia de cara a luego poder recomendarla al alma matemático que hay en mi familia.

Otra cosa que me gustó antes de abrir el libro fue su formato: tamaño más pequeño de lo habitual, casi cuadrado, pero de un papel muy liviano que hace que aunque sea grueso el lomo, te apetezca devorarlo. Este tamaño de las páginas lo hace más apetecible, porque con un tamaño de letra adecuado (ni demasiado pequeño ni demasiado enorme que parezca que estuviésemos cegaratos), con poco que leas pasas páginas a buen ritmo.

En cuanto empiezas a leer ya notas el estilo Yazaga. Esa forma de expresión simple, en la que se cuenta todo lo que ocurre en cada momento vivido pero de forma pausada, tranquila y sin excesivos adornos. Casi como si lo estuvieses viviendo en el momento. Sencillo. Claro. Pero entretenido.

Me gustó mucho el papel de las matemáticas a lo largo de la historia. No sólo por las curiosidades que se nos descubren, sino porque nos muestra que las matemáticas, bien presentadas, pueden levantar la curiosidad incluso a una persona tan sencilla como una sirvienta. Que las matemáticas están al alcance de todos y que a veces las cosas están interrelacionadas más de lo que pensamos y nada es casualidad, sobre todo cuando hablamos de números. Esconden mucho más de lo que aparentan.

Una cosa que me chocó al principio y no acababa de entender era lo del problema de memoria del profesor. No acababa de entender lo de que sólo durase 80 minutos. Luego, una vez entendido, me sorprendía cómo el profesor podía llevar una vida día a día con este problema.

En el libro también hay hueco para la ternura y el cariño; sobre todo lo vivimos a través del trato y preocupación del profesor hacia el hijo de la sirvienta.

Esta historia es una combinación de lo cotidiano con las matemáticas, en las que es imposible no sentir cierta ternura hacia el profesor, pues siendo un buen hombre, debido a su problema, su vida se quedó estancada en 1975 y su familiar más cercana lo tiene relegado al espacio del pabellón en el que vive. Gracias a esta nueva sirvienta su vida adquiere un poco más de color, y para mí, esto es una forma de hacernos ver que debemos ser más comprensibles con los que nos rodean y darles oportunidades, no juzgar sin apenas conocer.

No querría dejar de mencionar la importancia que el béisbol tiene en esta obra. Tanto el profesor como Root son dos grandes aficionados y ésto ayudará a crear un vínculo entre los tres. Ésto me ha sorprendido en cierto modo pues yo no sabía que en Japón el béisbol fuese tan famoso.

El final, como en la vida misma, pilla un poco casi de sorpresa. Por lo tanto, no es el típico fin que siempre queremos leer en el que todos son felices y comen perdices. No con ello quiero decir que sea un final triste, pero sí implica cambios, pero como los que tiene la vida y el paso del tiempo en todos nosotros.

Por lo tanto, una obra muy bonita, entretenida y en la que nos interesamos por las matemáticas de forma inconsciente mientras conocemos e indagamos en el día a día de un grupo de tres personas que llegarán a ser muy buenos amigos. Otra obra con la que disfrutar del estilo de Yoko Ogawa. No te aburrirá y te sorprenderá cómo conocer más sobre cosas tan sencillas del día a día de los personajes te pueden llegar a interesar.

¿Querrás conocer al profesor y su fórmula?


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