viernes, 25 de octubre de 2013

[Just Read]: El Amante de Olas - José Pellón


El amante de olas - José Pellón


Sin moverte de Sietepiedras, un pueblecito pesquero cántabro donde nada ni nadie es lo que parece, emprenderás una apasionante viaje a través de los sentidos y las sensaciones de Erik Martín, por momentos el Bertolt Brecht del surfing, a ratos un sinvergüenza inadaptado al que todo se la sopla, menos tres cosas: las tías, la maría y las olas, no necesariamente por este orden.
Tubos caleidoscópicos y tablas mágicas, spots secretos donde rompen olas alucinantes y surfers que se mueven siempre por la tangente; verano, desinhibición, sensualidad y hedonismo a raudales. El Amante de Olas es todo esto y más. 
La hermosa Ruth, una periodista madrileña enviada allí por la revista del corazón para la cual trabaja, fue la primera en sorprenderse. 
¿Quieres ser la siguiente?


Me topé con esta novela un día cuando ya estaba a punto de irme. Había una mesa repleta de novelas y libros relacionados con la temática del mar, y entre ello estaba El amante de Olas. Quizás porque llevaba una temporada en la que En mi mesita de noche sólo entraban libros japoneses, decidí cogerlo.

Yo no soy una gran amante del mar y mucho menos de las olas, que me dan un poco de miedito y respeto sobre todo... pero bueno, a casi todos, en mayor o menor medida, el mundo del surf nos atrae un poco; puede ser por la vistosidad de sus acrobacias, o por los cuerpos de los que lo practican... Pero es cierto que siempre ha habido películas y series en las que o bien salían surfistas o ésta era la temática. 

Por uno y por otro decidí descubrir lo que escondía tras su portada pues no conozco mucho esto del mundo surfing y su verdadero sentido. Encima, como la historia estaba ambientada en un pueblecito de Cantabria (mi comunidad vecina), pues como que le daba un punto más a su favor (una obra ambientada en el norte y en un pueblo... OH Yeah!! nada de grandes ciudades y todo eso... )

Nada más empezar ya me gustó lo que se contaba porque era una realidad como una catedral de grande. 

Situación: una chica madrileña (de ciudad de siempre), periodista, debe ir a un pueblo cántabro (Sietepiedras) para entrevistar a un surfista que está en el candelabro del panorama rosa debido a su reciente relación sentimental con una chica famosa. El viaje: en autobús (matador... interminable... y sobre todo cuando compruebas que tardas casi la mitad de lo que te lleva Madrid-Santander en hacer Santander-Sietepiedras...). Carreteras sinuosas (curva p'aquí, curva p'allá...), llenas de vegetación, y encima, un bochornuzo asfixiante. Conclusión: que cuando se posa del bus da gracias de haber llegado al fin... aunque nadie la haya avisado de que en el norte también hace un calor de espatarre, más difícil de llevar que el de la capital en pleno agosto...

A partir de aquí, todo lo que pasa podría decirse que fue cosa del destino, pues ¿quién sino fue el que le puso delante el encuentro con Erik Martín? Y son de esas cosas que dices, pasaron así, no les dabas importancia pero al final fue el protagonista de la historia de tu estancia en Sietepiedras y si no hubiese estado, todo habría sido muy diferente. 

Es una novela fresca y actual, de contrastes (el de la chica de ciudad con el chico "pasota" que se toma la vida muy a la tranquila). Me sorprendió la vida y ánimo de los protagonistas, ya en la treintena. Cualquiera diría que tenían esa edad, eran casi como adolescentes de 20 años. Y eso me gustó, porque muchas veces lees novelas en las que tener 30 es significado de éxito laboral, profesional y personal (ya consagrados), en el que ya estás casado y con hijos,  y si no es así, es que eres un desgraciado y fracasado de la vida. 

Otra cosa que me gustó fue conocer más la cultura de los surfers. La conocemos de la mano de Erik Martín, y es la vertiente más pura, diría yo, en la que el surf es un modo de vida, de entenderla, más allá de la visión deportiva, competitiva o de moda que pueda tener. 

Erik Martín es un tío que te enamora (sobre todo de primeras por su apariencia) pero que te saca de quicio a partes iguales. Al final, te enamorará de nuevo pero no por lo que ves con los ojos, sino por lo que ves con el corazón. Y es que una de las cosas que aprendes con esta historia es que no todo siempre es lo que parece; a veces las cosas se preparan sin que lo sepamos de antemano para llegar a un fin, en el cual participamos como un conejillo de indios (tanto para bien, como para mal); pero no siempre se hace con una mala intención. Y esto es lo que aprende y comprende Ruth. 

A la vez, es una muestra de que, muchas veces, encuentros casuales acaban siendo más importantes de lo que cabría esperar en nuestra vida, y pueden ser el detonante de un cambio en nuestras vidas; muchas veces, un cambio nuevo, renovador y necesario, pues estábamos estancados. Y a Ruth, el viaje a este pueblo, a esta burbuja surfista del norte español, es lo que le produce. 

Por lo tanto, si queréis una historia divertida, fresca, amena, con historia de amor también, donde conoceréis el contraste de personalidades, el que no todo lo que reluce es oro, ni todo lo malo es tan malo, donde sabréis más de la esencia del surf y de la vida en los tranquilos pueblos del norte y de sus gentes, ésta es vuestra historia.  Además, he descubierto que existe un facebook con este nombre pero relacionado con la película que se va a realizar sobre la historia --> película.



Y ya para terminar, tras leer esta novela me he dado cuenta que quizás el haberla escogido no fue algo tan casual; y es que justo ahora, en la TPA emiten un programa sobre el mundo de los surfers en Asturias: surfin' Asturias ¿Casualidad?

¿Vosotros también amáis las olas?

2 comentarios:

  1. Interesante, no conocía el libro, pero ha logrado llamarme la atención.

    gracias por al reseña :)

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  2. No te soy yo mucho de surf, Rousmina. Como mucho... "I surf the Net", jeje.
    Un abrazo y feliz tarde de domingo,

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